La imagen-tiempo: cine y fascismo en Walter Benjamin

Nam June Paik “TV – Buddha” (1974) Instalación escultural feedback.
Nam June Paik “TV – Buddha” (1974) Instalación escultural feedback.

El texto(1) de Benjamín ha sido objeto de infinitos ejercicios y reflexiones como el que aquí nos convoca y de manera particular e insistente en los medios académicos(2): Walter Benjamin y su texto más conocido (sobre todo en una academia como la colombiana, proclive quizá a dejarse arrastrar sin demasiada reflexión por las modas intelectuales de turno) se convierten en una especie de lugar común por donde todos hemos de pasar o remozar nuestras, en ocasiones frágiles ideas e imaginarios prestados. Es curioso pues dejarse llevar por esta impertinencia y esta certidumbre de estar agregando más de lo mismo en un ciclo vicioso de reciclaje académico sobre las ideas benjamianas, la verdad me siento un poco traicionando la misma potencia de su pensamiento, que cien años después, más o menos, “sigue en plena vigencia” (como para no desaprovechar la frase de cajón en el momento oportuno). Pero después de repasar este importante texto lo siento de esta forma y sobre todo a tener en cuenta que así como las críticas de Walter Benjamín sobre las estructuras fascistas de la sociedad y de la personalidad tienen esa “vigencia”, ello implica que el objeto de crítica también la tiene, es decir que podemos hablar de un devenir fascista de la sociedad contemporánea (colombiana), de un terror que se esconde bajo los piadosos nombres de “comercio mundial” (confianza inversionista) y algo así como una “democracia liberal” (elecciones). Me referiré en primer lugar a la lectura que hace Beatriz Sarlo sobre el texto de Benjamin y a partir de allí intentaré articular esta idea de la vigencia del fascismo a las líneas gruesas que propone Benjamin y un poco (si me alcanza el ímpetu) poner a dialogar lo que dice Benjamin a propósito del cine (y el fascismo) con lo que dice Deleuze a propósito del cine (y el fascismo) entendiendo que si bien Deleuze da vuelta como un guante al pensamiento benjamiano, elaborando de este modo una reflexión que podríamos llamar “original”, también se pueden rastrear ciertas influencias o lejanos ecos del primero sobre el segundo, sobre todo a la luz de una lectura de las conclusiones en la segunda parte de sus estudios sobre cine: “La imagen-tiempo”.

***

Sarlo escribe uno de sus ensayos precisamente sobre el texto de Benjamin y lo aborda desde una perspectiva particular: a partir de unas pocas citas o extractos desarrolla una argumentación que amplifica, condensa o hace derivaciones puntuales alrededor del pensamiento benjamiano, sin ocuparse de ofrecer una visión que podríamos llamar “global” sobre dicho pensamiento en el contexto específico. Sarlo entonces ejerce una serie de “extracciones” conceptuales y procede a derivar dichas reflexiones sobre situaciones que considera  significativas  y  que  por  lo  general  concluyen  con  la  sensación que el proceso denunciado por Benjamín, en cuanto al predominio de una política “estetizante”, con una fuerte estructura fascista, se ha venido profundizando durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI.

Sarlo dedica sus “extracciones” sucesivamente a los árboles de los centros comerciales(*), el paso del cine al postcine(**), el zapping televisivo(***), el Jazz(****) y por último las tiendas de los museos(*****), centrándonos en lo que se refiere al audiovisual, resulta evidente que la autora de manera indirecta sigue o por lo menos tiene en cuenta las referidas conclusiones de Deleuze en su famoso estudio. El análisis a que somete éste último la idea benjamiana de cine como arte de reproducción le lleva a superar este primer presupuesto a través de un truculento maridaje que se resume en la extraña figura de “Hitler cineasta” y que conducirá, como se intentará mostrar, a un fuerte crítica de la noción de “información” (tan presente y recurrente en nuestro ethos cotidiano dominado por todo tipo de mediaciones). Sarlo por su parte otorga gran importancia a la idea de montaje y se limita a insinuar que Benjamin no pudo comprender la dimensión temporal como esencial al medio cinematográfico; sin embargo su misma argumentación parece sugerir que estos aspectos temporales propios del cine se encuentran más relacionados con la recepción propiamente dicha. Así, ella sostiene que “Las imágenes necesitan tiempo: para que recorramos visualmente un plano fijo; para que un plano-secuencia nos muestre el tiempo en su transcurrir narrativo (…) Hay un umbral de tiempo que es indispensable al cine; porciones de tiempo inferiores a ese umbral destruyen la posibilidad de que (…) surja un sentido”.(3)

>>> “Rock my religión” aprox. 1 hora de duración, vídeo. (1982-1984).
>>> “Rock my religión” aprox. 1 hora de duración, vídeo. (1982-1984).

Sarlo introduce la categoría de “post-cine” para referirse a estas secuencias audiovisuales propias de la contemporaneidad y que desde su perspectiva ya no dependen de las estructuras temporales clásicas, sino en la necesidad (no saciada) de novedad de contenido y basadas en la hiper-velocidad con que una imagen sustituye a la anterior, en un proceso de desgaste y de borrado sucesivo, superposición y saturación en las secuencias de imágenes: el post-cine definido por Sarlo encuentra sus mejores representantes en el video clip y el comercial publicitario, géneros que de algún modo definen la época y se basan en la necesidad expresa de vender en el primer caso, un artista y de manera general, un producto específico. Dichos géneros se encuentran imbricados en los medios televisivos, cuyas estructuras y narrativas son determinados por el mismo contexto de exhibición, que pretenden fijar la atención del espectador de manera inmediatista, en donde la elaboración de contenido depende de la necesidad comercial del aparato de difusión, más que de una condición expresiva como tal. Sarlo propone finalmente que sin esta posibilidad de borrado sucesivo en la secuencia de imágenes no existiría ninguna posibilidad de lectura, “ya que la velocidad de sucesión de imágenes es mayor que la de una construcción mental de sentidos” y sugiere que solo un computadora estaría en capacidad de leer un video clip de la misma manera como un espectador clásico estaba en capacidad de leer una película clásica. El único elemento de permanencia y que asegura cierto nivel de sentido en la lectura de un video clip o de un comercial publicitario sería la presencia icónica del artista o producto a vender.

Pensamos en la transición del cine al “post-cine” o de la imagen-cine a la imagen-TV a la imagen-video a la imagen-Internet un poco dentro del contexto transitivo que proponen entre otros, pero principalmente, autores como Foucault o el mismo Deleuze cuando hablan de la crisis de las antiguas instituciones disciplinares de encerramiento (la familia, la escuela, la fábrica, el hospital, la cárcel) y de cómo dicha crisis queda patente en los continuos intentos de reforma o ajuste a que dichas instituciones son objeto. En todo caso se puede hablar de la paulatina aparición de estados fluctuantes que definirían cierta “condición postmoderna” y que también se podría verificar en la transición del régimen de imágenes audiovisuales que caracteriza nuestras sociedades, así sea una sociedad como la colombiana, prácticamente en los márgenes de la civilización occidental. Así como la antigua relojería, la fuerza mecánica de los viejos autómatas es reemplazada por una nueva generación, precisamente informativa y cibernética, Deleuze nos habla de cambios en la lógica del poder, que invierte su figura “y, en lugar de converger hacía un jefe único y misterioso, inspirador de los sueños, regulador de las acciones, se diluía en una red de información en donde unos pocos “decididores”, administraban su régimen, su tratamiento, su stock, a través de encrucijadas de insomnes y videntes…”(4)

Tanto el video clip como el spot publicitario son géneros híbridos, frecuentemente antinarrativos (aunque no significa que lo sean exclusivamente) y que desde las coordenadas deleuzianas podemos ubicar con referencia a la imagen electrónica cuya lógica tiende a rebasar la imagen-tiempo del cine “moderno”, no se sabe si para “sellar su definitiva destrucción” o para abrir una nueva perspectiva, un nuevo devenir de la imagen-tiempo(5). Sin embargo, no podemos estar de acuerdo con Sarlo cuando sugiere que la velocidad o el vértigo de las secuencias de imágenes características (no universales) del género imposibilitarían la generación de “sentido”, puesto que esto no correspondería con un contexto social determinado y sencillamente resultaría absurda su misma existencia en cuanto realización humana; por otro lado es fácil darse cuenta que alrededor de estos productos se han establecido fuertes industrias culturales alimentadas a su vez por un fenómeno de masas y el sistema de la moda, que ha llegado a niveles bastante altos de especialización y sofisticación, sin bien revelan a su vez el devenir fascista de la sociedad contemporánea que ya se asemeja a las grandes pesadillas distopicas que ellos mismos nos han vendido e invitado a consumir a través de los múltiples canales a disposición. En el fondo la superposición y saturación de imágenes propias de la estética del videoclip y en parte del spot publicitario responden a su naturaleza de producto transitivo y “desechable” por así decir; productos destinados a ser consumidos en masa en ciclos y rotaciones de alta frecuencia hasta su eventual desgaste por exceso o hastío por parte del usuario-consumidor, que en ese caso reclamaría eso si su dosis (o sobredosis) de novedad, una nueva manera o solución respecto a formulas  que tienden  a repetirse y a consolidarse en la medida que los productos toman su lugar en dichos circuitos de consumo.

Ahora bien, es interesante que Deleuze hable del cambio en las lógicas de poder en términos del emerger de una red fluctuante definida por la aparición de “encrucijadas de insomnes y videntes”; esto indica que la imagen electrónica a través de sus expresiones más puras, tendrían una capacidad hipnótica para fijar el ojo y la mente del consumidor sobre las secuencias propuestas, constituirían especies de engramas mentales que fijarían de este modo la atención sobre el contenido, no importa si se tiene que consumir una y otra vez las mismas formulas gastadas con leves modificaciones, leves ajustes con tal de evitar la saturación o el hastío de las masas consumidoras. Para puntualizar la cuestión sobre el papel último de la imagen electrónica en la sociedad capitalista contemporánea, teniendo en cuenta que sus productos más representativos se confrontan decididamente a las lógicas narrativas clásicas, se puede decir que tanto el video clip como el spot publicitario entran en una dimensión simbólica que algunos autores definen como “mecanismos sociales de creación de deseo”(6) o “mecanismos de seducción” con el fin de persuadir a los consumidores para que adquieran determinado producto. Sin embargo esto va más allá de un simple enunciado retórico, “compra este producto”, “escucha este tipo de música”, y se convierte en una relación de miradas que se interpelan (entre los músicos y el consumidor) y de cuerpos que captan esa mirada y que la invitan a desear. Aquí hay otro componente de lo que se podría llamar “hipnosis de la imagen” o también “inmersión onírica” por parte del espectador en determinada “experiencia”. Tanto el video clip como el spot publicitario son discursos cerrados que seducen al consumidor, que lo “atrapan” en una lógica propia: más allá de promocionar una canción o una gaseosa “El objeto publicitado por todo clip es (…) realmente la unión de esa música con ese grupo y con su imagen” (Sedeño, 2007).

>>> Wolf Vostell “Television Decollage” (1963). Exposición en la Smolin galery Nueva York.
>>> Wolf Vostell “Television Decollage” (1963). Exposición en la Smolin galery Nueva York.

Ahora bien, quisiera referirme de manera breve a un segundo aspecto que trabaja Sarlo respecto a las dinámicas de los lenguajes audiovisuales contemporáneos y que también se encuentra relacionado con los niveles de recepción bastante dispersos que se pueden encontrar en un TV-adicto común y corriente, distraído si y mucho, pero dotado ahora de una herramienta que define su interacción con las imágenes: el control remoto y la ya conocida práctica del zapping. Es el permanente reclamo de distracción lo que define al tele-espectador contemporáneo y todos los esfuerzos de la producción televisiva se dirigen a satisfacer dicha demanda de “distracción” o “entretenimiento”; lo que ocurre es que se va a introducir un nuevo nivel de sintaxis no previsto por  libretistas, directores, ni mucho menos por los editores de contenidos televisivos y el cual es provocado simplemente por el poder prosaico de oprimir un botón para pasar de canal.

Sarlo interpreta esto como una etapa adicional del “sin-sentido” que desde el principio sugirió el material televisivo: el espectador ya no será el personaje pasivo que espera su ración diaria de contenido, estará en capacidad de modificar las secuencias de contenido en cuanto así le plazca, solo le bastará oprimir un botón para introducir elementos aleatorios en la secuencia original. De hecho ya no hay secuencia original, los relatos, las historias que con tanto esfuerzo fueron ideadas y discutidas en las mesas de desarrollo y llevadas a cabo por ambiciosos realizadores, son hechas añicos por el impulso de aburrimiento y hastío que domina toda la situación. Quizá siga siendo bastante pasivo el TV-consumidor, pero ahora tiene una especie de consuelo a pesar de su frágil situación. Así como en la época moderna el espectador de cine esperaba un relato, una historia con sus partes definidas y sus protagonistas claros, el TV-espectador se encuentra ahora ante una serie de estímulos, de proyectos inacabados, de múltiples sin-sentidos posibles: los mecanismos de seducción que conducen al cansancio al final de sus noches.

>>> Pipilotti Rist “I´m not the girl who misses much” (1986). Vídeo monocanal, color, sonido, 5 minutos.
>>> Pipilotti Rist “I´m not the girl who misses much” (1986). Vídeo monocanal, color, sonido, 5 minutos.

Y ya que se menciona aquí tanto este ente genérico y un tanto voluble conceptualmente bajo el nombre de “TV-consumidores”, “TV-masa” o simples “compradores”, creo que se puede detallar un tanto lo que queremos decir con esto, o por lo menos tratar de caracterizar algunas de sus más evidentes condiciones y de este modo perfilar una serie de conclusiones que nos permitan cerrar este escrito de manera más o menos afortunada o decente. Es así como en algunos escritos críticos o de opinión se pretende con frecuencia que estas masas se encuentran “desinformadas” cuando es exactamente lo contrario: las masas consumidoras en realidad se encuentran intoxicadas de información, se encuentran “sobre-informadas”, y esto simplemente obedece a la lógica de las cosas: los medios de comunicación, los aparatos de reproducción ideológica y la propagación de imágenes a través de los distintos espectros, están allí para saturar, para embriagar a los TV-adictos y consumidores: en el exceso de información se imponen serias dificultades para construir un pensamiento medianamente coherente. La información aparece bajo un ropaje de neutralidad que resulta por lo menos incomoda desde cierta consideración política; una supuesta objetividad frente a los acontecimientos, paradójica verdad, risible neutralidad: todo ello es inútil y sospechoso. Y por ello parecen risibles y sospechosas las actividades periodísticas de toda índole, así como el público al cual se dirigen esos datos “objetivos”.

Deleuze propone finalmente que la potencia de la información radica precisamente en su total ineficacia, pero ello es lo que la hace peligrosa y por eso es que “hay que sobrepasar a la información para vencer a Hitler, o dar vuelta a la imagen”. (La imagen-tiempo, p.358) Una de las características más terribles de esta época virtual y numérica, en donde se abre la perspectiva de una post-imagen-tiempo es que la información viene a reemplazar la naturaleza y eso sería una de las marcas del mundo moderno, del mundo hitleriano al fin y al cabo. Frente a la esclerosis conceptual que sugiere la información inútil se propone un “dar vuelta al guante” y no preguntar más por la información, sino sobre quién la genera y a quién va destinada, puesto que el contenido en sí que se transmite es un no contenido: un hilo más que se tiende en la red de dominación global y que nos impone el fascismo hoy más vigente que nunca. Y en lugar de los “escombros”, de la “basura” que transmiten y retransmiten todo el día sin cesar, de toda la charada que llena nuestros ojos y oídos, ir más allá de los contenidos, en ese movimiento que “sobrepasa” la información para encontrar “actos puros de fabulación” , allí en el “reverso de los mitos dominantes”: crear el mito, en lugar de servirse de una quimera para perpetuar las condiciones de explotación, dominación y en últimas las condiciones que permiten al capitalismo afianzarse en la conciencia humana.

 

____________________________________________________________________________

(1) Walter Benjamin, “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, publicado en “Discursos interrumpidos I”, Taurus, Buenos Aires,1989.

(2) En “Siete ensayos sobre Walter Benjamín” de Beatriz Sarlo -1ª edición 3ª reimpresión – Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica 2007, la autora dedica precisamente un último ensayo titulado “Olvidar a Benjamín”, refiere el tema de las modas intelectuales y el desgaste teórico a que son sometidos en los medios académicos autores como Foucault, Batjin o Walter Benjamín, entre otros muchos proclives de alimentar dichas modas. Sarlo habla de una especie de “inflación conceptual” y como le sucede al dinero en época de inflación monetaria nos encontramos con nociones que con el paso del tiempo comienzan a “valer poco”. Propone en consecuencia depositar dichas nociones en alguna parte, “firmar el compromiso de no usarlas por un tiempo para darles la oportunidad de que se recobren”. (p.79)

(*) I. Árboles en el shopping-mall. “En el país de la técnica, la visión de la realidad inmediata se ha convertido en una orquídea”. (**) II. Film y clip. “El proceso de asociaciones en la mente de quien contempla las imágenes (cinematográficas) queda enseguida interrumpido por su constante cambio”. (***) III. Sintaxis desleal. “El público es un examinador, pero un examinador distraído”. (****) IV. Jazz. “La técnica de reproducción desvincula lo reproducido del ámbito de la tradición. La unicidad de la obra de arte se identifica con su imbricación en la tradición. (…) su unicidad, o dicho en otro término: su aura”. (*****) V. Museum-shop. “La reproducción técnica puede poner la copia del original en situaciones inasequibles para éste. Sobre todo le permite salir al encuentro de su destinario, ya sea en la forma de fotografía o de disco gramofónico. La catedral deja su emplazamiento para encontrar acogida en el estudio de un aficionado de arte; la obra coral,que fue ejecutada en una sala o al aire libre, puede escucharse en una habitación. >>> en Sarlo, Beatriz. Ibid “Postbenjamiana (p.53).

(3) Beatriz Sarlo. Ibid (p. 58-59).

(4) Gilles Deleuze, “Estudios sobre cine 2: la imagen tiempo”. 1ª edición en castellano, 1987. Ediciones Paidós Ibérica S.A. Barcelona, España. (p.351) Subrayado nuestro.

(5) Gilles Deleuze. Ibid “(…) nuevos autómatas no invaden el contenido sin que un nuevo automatismo consolide una mutación de la forma. La figura moderna del autómata es el correlato de un automatismo electrónico. La imagen electrónica, la de televisión o vídeo, la imagen numérica naciente, iba o bien a transformar al cine o bien a reemplazarlo, a sellar su muerte.” (p. 351)

(6) Ana María Sedeño, “Narración y descripción en el Video clip musical”, 2007. “El videoclip y la publicidad prometen una movilidad social de tipo ideal: se asocia un producto a un determinado grupo de referencia, normalmente superior o supuestamente deseable (y a sus valores, normas, comportamientos y también beneficios sociales); su compra es el camino o la condición indispensable para endosar las filas de ese grupo de referencia. Se transforma el producto en símbolo de estatus social”. Disponible en la página  de Internet: http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n56/asedeno.html

Anuncios

comentarios aquí

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s